Una nueva perspectiva

Una nueva perspectiva

La tecnología avanza a grandes pasos y, cada día, ofrece nuevos “gadgets” útiles tanto en la vida laboral como recreativa. Los drones son un perfecto ejemplo de esto y su protagonismo dentro de la arquitectura es cada vez mayor.

Los drones son aparatos voladores que se manejan a distancia y son capaces de tomar fotos y videos de alta calidad. Inicialmente utilizados para efectos bélicos, las pequeñas versiones de los vehículos piloteados de manera remota llegan a las manos del público con un propósito más recreativo y, claro está, se vuelven de gran ayuda en diferentes ámbitos laborales como en la arquitectura.

Su uso en la construcción de nuevos proyectos ofrece la posibilidad de tener datos que antes eran complicados de obtener como fotos o videos aéreos del terreno, así como información topográfica y de cartografía. Los drones son también una excelente herramienta para realizar mapeos en 3D, dejando atrás las mediciones manuales y los trazos en el papel.

Además de su uso en la etapa inicial de una obra, estos aparatos electrónicos son muy útiles durante la misma, ya que ayudan a monitorear los avances con detalle, realizar cálculos precisos y hasta supervisar las labores que se hacen en altura. Por lo tanto, su uso para proyectos arquitectónicos entrega varios beneficios como ahorro en tiempo y dinero.

Pero algunos aventureros buscan innovar y aprovechar al máximo el uso de los drones. Este es el caso de Apellix, una aún pequeña empresa que patentó los denominados “Worker Bee” (abeja trabajadora) y “Smart Bee” (abeja inteligente), aparatos capaces de realizar tareas que de otra manera serían muy costosas o peligrosas de hacer. Es así que el primero puede limpiar ventanas a gran altura o pintar fachadas de inmuebles, mientras que el segundo es capaz de realizar mediciones precisas y no destructivas del espesor de la pintura sin necesidad de usar grúas, cuerdas o andamios.

Por otro lado, Gramazio & Kohler, un estudio de arquitectura de Zúrich, Suiza, se atrevió a ir incluso más allá. En efecto, en 2012, creó junto a Raffaello D’Andrea (un visionario en robótica avanzada) una maqueta de seis metros de altura que representa un futuro “pueblo vertical”, tal como le llaman ellos. Aunque el rascacielos autosostenible capaz de albergar a 30 000 habitantes aún está en el papel, la versión a escala de 1:100 fue construida 100% por drones que levantaron e instalaron 1500 módulos, gracias a una detallada programación y dispositivos que les permitían entender en dónde iría la próxima pieza. El objetivo es realizar el proyecto final de la misma manera.

Otro de los experimentos que realizó esta firma, es la construcción de un puente de cuerdas utilizando únicamente drones. El ejercicio se realizó junto con la Universidad ETH de Zúrich (de ingeniería, tecnología, matemáticas y ciencias), en el 2015, en el cual se equiparon los aparatos con rodillos de cuerdas y se construyó un puente que, aunque aún es un poco simple para un uso comercial, es funcional.

Es así que se espera que, a futuro, los drones tendrán un rol mucho más importante y determinante en la arquitectura, ya que los avances tecnológicos y los sistemas robotizados serán de gran ayuda para culminar proyectos ambiciosos.

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