Molas. El universo en una cultura

Molas. El universo en una cultura

 

 

 

 

EL MUNDO DE LOS GALUS

El universo de los gunadule, comunidad indígena ubicada en Panamá y Colombia, está dividido en diferentes niveles y capas. Según se dice, tiene forma de calabazo, con capas de oro, y colores azul, rojo y amarillo, que están cubiertas con flores de muchas clases. Y entre estas capas se encuentran los galus, lugares sagrados visitados por los neles, guías espirituales de la comunidad, que los recorren entre sueños. Sin embargo, existe un galu al que ni los mismos neles lograron acceder, un galu custodiado por las bellas especialistas de las tijeras, que solo permitieron la entrada a una mujer: Nagegiryai, para que llevara los conocimientos ancestrales de las molas a las mujeres de la comunidad y les enseñara a vestirse como la madre tierra a través de canciones. Allí, en los galus SabbiMolanalamaggale y Dugbis, Nagegiryai vio formas cambiantes, colores, pinturas sobre árboles y sobre cuerpos femeninos, formas que hoy ya no se plasman con pigmentos o cortezas, sino con telas multicolores, hilos, agujas y finas puntadas que recrean el universo gunadule en una prenda; la mola, que adorna, protege y recuerda la tradición de una cultura, la tradición de ser parte de la tierra.

 

 

 

 

 

De las estrellas a la tierra

Según la tradición, el pueblo gunadule proviene de las estrellas. De allí llegó al cerro Takar Kuna, un lugar sagrado en el río Atrato, en el Chocó, desde donde viajó hasta Panamá cuando los colonos empezaron a ganar territorio. Así, entre Panamá y Colombia, canastos hechos con diferentes figuras, flautas que invocan cantos tradicionales, danzas que avivan las fiestas, plátanos asados y cocidos, sopas de ahuyama y ñame, y asados de armadillo, iguana y guagua, nacen de la tierra para avivar a este pueblo, cuya razón de vivir es ser uno con la naturaleza. Un pueblo orgulloso de su origen y defensor profundo de su pasado, que luchó por mantener su territorio y su manera de vivir en la Revolución kuna, de 1925, que dio como resultado la proclamación de la República de Tule y, posteriormente, la creación del Territorio Autónomo Kuna Yala, en el Caribe panameño; o la reciente constitución del Congreso de la Cultura Gunadule en Colombia, en 2015. Un pueblo que hoy mantiene y cose una de sus tradiciones más visibles, que hace de la tela un significado y una historia.

 

Cosiendo la historia

Y aunque la tradición de ser parte de la tierra es milenaria en los pueblos indí- genas de América, las molas, que hoy son el ícono del pueblo gunadule e, incluso, de Panamá, no ha existido siempre. Según se piensa, tiene algo más de cien años y la primera mola que fue albergada en un museo data de 1906. Pero es quizá ese apego a la propia tierra lo que hizo que Nagegiryai transmitiera sus conocimientos a las mujeres de la comunidad, para preservar su historia y sus costumbres. De los primeros dibujos geométricos en la piel, a los complejos diseños hechos en la tela, según los antropólogos, las molas son el resultado de un proceso de autenticación cultural, que se trata de tomar algo impuesto desde el exterior, en este caso, la vestimenta occidental, para dotarlo de sentido propio y convertirlo en parte de la cultura con las singularidades y la identidad propia de esta. Así, donde hace unos cientos de años se lucían pechos desnudos, hoy se visten con orgullo blusas ceñidas al cuerpo, compuestas por un cuello, dos mangas y dos fragmentos de tela, de entre 38 y 45 centímetros (uno para la parte delantera

LA COMUNIDAD GUNADULE TIENE CERCA DE 70 000 PERSONAS, QUE HABITAN EN EL GOLFO DE URABÁ Y EN EL DARIÉN COLOMBIANO, Y EN LA COMARCA GUNA YALA, EN PANAMÁ.

 

LAS MOLAS NAGA, O DE PROTECCIÓN, TIENEN TRECE DISEÑOS, QUE TIENEN EL OBJETIVO DE ORIENTAR EL COMPORTAMIENTO DE LA COMUNIDAD, COORDINAR LOS LUGARES SAGRADOS PARA QUE INFLUYAN EN LA PROTECCIÓN DE LA MUJER Y REPRESENTAR LOS DIFERENTES ELEMENTOS DE LA NATURALEZA QUE VIO NAGEGIRYAI, CUANDO SE LE REVELÓ EL CONOCIMIENTO DE LAS MOLAS.

 

 

 

 

 

 

 

FLECHAS HACIA ADENTRO Y HACIA FUERA, ESPIRALES CONECTADAS Y DIAGONALES SON ALGUNAS DE LAS FORMAS QUE DAN PROTECCIÓN A LA COMUNIDAD A TRAVÉS DE LAS MOLAS.

y otro para la trasera), en los que se llevan las plantas y animales más representativos del entorno gunadule; las escenas cotidianas, llamadas goaniggadi y caracterizadas por sus elementos figurativos; y los elementos de protección más poderosos y efectivos, llamados naga, que con sus formas geométricas salvaguardan y guían a las mujeres, y las funden con la Madre Tierra para cubrirlas de todos los peligros, quienes a su vez tienen esta tarea dentro de la comunidad. Una tarea de protección y de contar la historia que las niñas gunadule empiezan a aprender desde los cuatro o cinco años con figuras geométricas básicas, cuando las tijeras aún son sus enemigas, porque pueden hacerles daño; y las acompaña durante toda su vida, entre rituales y labores cotidianas, hasta que las mismas tijeras que antes representaban un riesgo, se convierten en sus mejores aliadas para ahuyentar y amenazar a los espíritus malignos. Una tarea en la que se sobreponen entre dos y siete capas de tela de diferentes colores. En cada capa se crea el diseño que se quiere y se recorta, para que la silueta de la figura quede visible; y a medida que las figuras van naciendo, se deben ir cosiendo las diferentes capas de tela con pequeñas y finas puntadas, para que todo quede como un solo cuerpo. Un solo cuerpo en el que se invierten entre 40 y 100 horas de trabajo, en el que cada puntada cuenta como el detalle más pequeño que hace perfecta a la naturaleza. Un cuerpo de tela convertido en mola, la representación del universo en una cultura.

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