Más que una simple flor

Más que una simple flor

En ocasiones como el Día del Amor y la Amistad, el Día de la Madre, un nacimiento o una despedida o para decir simplemente ‘te quiero’, es costumbre regalar rosas a sus seres queridos. Pero detrás de ese detalle hay unas manos que trabajan día a día para asegurar que siempre se puedan ofrecer y disfrutar de las flores más hermosas.

Desde la semilla, pasando por el empaque y hasta el envío, miles de personas velan por asegurar que la floricultura del país siga floreciendo y volviéndose cada vez más importante y relevante tanto a nivel nacional como internacional. “Es un producto del cual los colombianos debemos sentirnos orgullosos porque 90 países en el mundo saben y exigen que se les exporten flores colombianas tanto por su belleza como por su calidad”, explica Katheryn Mejía, directora de Responsabilidad Social de Asocolflores.

En el exterior se sabe que son las manos de las colombianas las responsables de tan bellas flores; un hecho desconocido por más de uno en el país. Y sí, el 80% de las personas que trabajan en el sector son mujeres, de las cuales el 60% son madres cabeza de familia. La razón detrás de esto es que “estamos tratando con un ser vivo muy delicado y su manipulación, desde la siembra hasta el empaque, debe ser mínima y suave con el fin de asegurar que el producto cumpla con los estándares de calidad, lo que sólo se logra con unas manos femeninas”, dice Mejía.

Hay, en efecto, una relación muy cercana entre las flores y aquellas que cuidan de ellas. La entrega y devoción de las trabajadoras al tratar con las plantas se nota, sobre todo, cuando están en su primera etapa de vida ya que es similar a tener una guardería. Su buena salud es vital desde que son apenas brotes para que crezcan sanas, bellas y productivas. Pero el rol de las mujeres no es sólo importante en esa fase de la producción, al contrario, su agilidad, destreza y delicadeza se requiere también al momento de cortarlas, desbotonarlas y enmallarlas. “Son procesos que se deben hacer con mucha rapidez para que no se deshidrate la flor, pero con mucho cuidado para que no se dañe”, añade Katheryn.

Increíblemente, las flores que se cultivan y exportan en Colombia no son nativas, a excepción de las tropicales. Las rosas, los claveles, las astromelias, los crisantemos y los pompones son las especies más conocidas y sus semillas son creadas por Holanda. Dicho país tiene la autoridad intelectual y, por ende, las organizaciones le deben pagar unas regalías por cada planta vendida. Es más, la floricultura nacional fue un negocio que se inspiró, hace unos 45 años, en la tesis de un estudiante estadounidense que buscó el mejor lugar del mundo para el cultivo de estas plantas por su geografía y clima, e indicó que la Sabana de Bogotá era ideal para tales fines.

 

En cifras
130 000 empleos son generados por el negocio de las flores
600 000 familias dependen de la floricultura
1200 especies de flores son cultivadas para su exportación
Colombia es el segundo país exportador de flores del mundo, después de Holanda, pero es el
primer país en producción y exportación de claveles

 

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